Nos encontramos en la época del reposos invernal, esto no significa que nos olvidemos de la viña, es cuando da comienzo uno de los trabajos más difíciles y costosos, al mismo tiempo, la poda. No es cortar por cortar, sin saber hacerlo. Cada corte es una herida,  que cicatrizarán más rápido si se realiza cuando la luna está en menguante, que es cuando la savia fluye con menos fuerza según el calendario biodinámico. De las yemas que dejamos en los pulgares con la llegada de la primavera renacerá de sus cenizas como “El Ave Fénix”, brotando su cuerpo entero. Es el renacer una nueva vida o de una nueva cosecha. Quién sabe si a lo mejor las lágrimas de la viña tengan también las mismas propiedades curativas.

Aquí os dejo un vídeo de cómo funciona la máquina prepodadora en el viñedo.

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 Yolanda Hidalgo