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Foto de familia de la “15 Edición Premios Vinduero- Vindouro 2019

Un Viaje por la A66, una carretera que te lleva a rutas sin fin, sin población apenas y sin nombres conocidos, que te permiten perderte por pequeños pueblos con muros de granito, de piedras pequeñas horizontal y otras grandes en posición vertical, haciendo un entramada peculiar. De momento, no hay viñas, sólo suelos de arenas, granito y algo de pizarra, que te hacen pensar en el carácter peculiar de sus vinos. Después, los Arribes del Dueño, una zona con un microclima especial, en la localidad salamantina de Trabancas.

Allí se iba a celebrar la “15 Edición del Premios Vinduero-Vindouro”, un concurso donde los vinos de la Península Ibérica se dan cita y acuden con sus mejores galas.  El proceso de cata fue muy interesante y enriquecedor. El mismo vino se degustaba al mismo tiempo en dos mesas: una formada por hombres y otra exclusivamente por mujeres. Catas a ciegas que se dividían en once categorías diferentes, invitando este año al vermut; para dar el premio  “Femenino”, además de premios especiales dedicados a las Denominaciones de Origen (D.O) e Indicaciones Geográficas de Calidad de ambos países.

 

Foto de grupo de las catadoras “15 Edición Premios Vinduero-Vindouro 2019

 

Los protagonistas de esta edición: 900 vinos, un jurado formado por 56 expertas personas de 10 países procedentes de Europa, América y Asia. La experiencia ha sido muy gratificante e intensa, tanto en las jornadas de la mañana, como las de las tardes en las que visitábamos la zona, teniendo la oportunidad de conocer y admirar sitios como la presa del Río Sabor en Portugal, bajando por sus entrañas, caminando y fotografiando sus túneles construidos a 95 metros. Impresionante. Rodeados de litros de agua que generan energía. Al lado de la presa se encontraba, Torre de Moncorvo, un bonito y acogedor pueblo, cuyos techos entrelazados de paraguas de colores y atrapasueños de ganchillo, ofrecen una sombra más que agradable.  

 

                                                                                                                        

Otro viaje encantador fue conocer Miranda de Douro. Desde sus múltiples miradores podíamos disfrutar de un paisaje impactante por su orografía y vegetación, pisando Portugal y mirando al frente a España. Dos países hermanos, unidos y cercanos, tan solo separados por el agua que sentíamos fluir bajo nuestros pies y que seguiría su camino hasta llegar a Oporto.

 

                  De izquierda a derecha: Manual Capote, Rose Michelle Bensadon, AntonioManuel Magalhaes, Glaudia,Giovanni Giardina, József Kosárka y Yolanda Hidalgo en MIranda de Douro.

 

Lo mejor, los buenos momentos que hemos vivido todos juntos, los catadores y la organización. Han sido días que te llevas en el corazón.

Un fuerte abrazo todos.

Yolanda Hidalgo