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Pazo Dos Celtas Albariño

Pazo Dos Celtas Albariño

Pazo Dos Celtas es uno vino de la variedad Albariño de la D.O. Rías Baixas, que podéis conseguir en el supermercado Aldi. Es un vino elaborado en su totalidad con uva de la variedad albariño procedente de la finca de 18 hectáreas en el Condado do Tea. La conducción del viñedo en espaldera permite que los racimos estén perfectamente aireados y soleados. Los suelos son graníticos le confiere una baja acidez de forma natural. 

Información: 

  • Variedad Albariño
  • Añado 2019
  • Bodegas y Viñedo Veiga Da Princesa S.L
  • Denominación de Origen Rías Baixas
  • Grado alcohólico: 13%
  • Precio: 5.99€ €
  • Puntuación Vino Vida Vicio: 6

Así puntuamos los vinos: • 10 Vino para recordar • 9 Extraordinario • 8 Muy bueno, excelente • 7 Buen vino • 6 Más que correcto • 5 Regular,, del montón • 4 Ningún aporte • 3 Vino malo • 2 Un vino desagradable • 1 Para no tomar

NOTA DE CATA

VISTA: Amarillo pálido, brillante, reflejos amarillo pajizo.

NARIZ: Notas cítricas y a uva fresca de moscatel, algunas pinceladas de rosa de mosqueta.

BOCA: Intensidad y acidez media a baja, notas de roca mosqueta junto con piel de lima (toques herbáceos).

ARMONÍA: pescado, aperitivos, arroces, pasta y frutos de mar (marisco).

Os dejo aquí en enlace el vídeo de la cata en directo de los albariños de supermercados, podéis ver los comentarios del Chat. El Pazo Dos Celtas empieza en el minuto  3:34  del vídeo y la valoración en el minuto 22:32

 

 

#VinoBlanco #VinosBaratosBuenos #MeletaDelMar

Cuéntame en los comentarios ese vino que te enamoró por sus sabor, aromas, que recomendarías siempre. Estoy deseando conocerlo!!

Gracias por estar al otro lado!

 Yolanda Hidalgo

Queridos amigos

Queridos amigos

Foto de familia de la “15 Edición Premios Vinduero- Vindouro 2019

Un Viaje por la A66, una carretera que te lleva a rutas sin fin, sin población apenas y sin nombres conocidos, que te permiten perderte por pequeños pueblos con muros de granito, de piedras pequeñas horizontal y otras grandes en posición vertical, haciendo un entramada peculiar. De momento, no hay viñas, sólo suelos de arenas, granito y algo de pizarra, que te hacen pensar en el carácter peculiar de sus vinos. Después, los Arribes del Dueño, una zona con un microclima especial, en la localidad salamantina de Trabancas.

Allí se iba a celebrar la “15 Edición del Premios Vinduero-Vindouro”, un concurso donde los vinos de la Península Ibérica se dan cita y acuden con sus mejores galas.  El proceso de cata fue muy interesante y enriquecedor. El mismo vino se degustaba al mismo tiempo en dos mesas: una formada por hombres y otra exclusivamente por mujeres. Catas a ciegas que se dividían en once categorías diferentes, invitando este año al vermut; para dar el premio  “Femenino”, además de premios especiales dedicados a las Denominaciones de Origen (D.O) e Indicaciones Geográficas de Calidad de ambos países.

 

Foto de grupo de las catadoras “15 Edición Premios Vinduero-Vindouro 2019

 

Los protagonistas de esta edición: 900 vinos, un jurado formado por 56 expertas personas de 10 países procedentes de Europa, América y Asia. La experiencia ha sido muy gratificante e intensa, tanto en las jornadas de la mañana, como las de las tardes en las que visitábamos la zona, teniendo la oportunidad de conocer y admirar sitios como la presa del Río Sabor en Portugal, bajando por sus entrañas, caminando y fotografiando sus túneles construidos a 95 metros. Impresionante. Rodeados de litros de agua que generan energía. Al lado de la presa se encontraba, Torre de Moncorvo, un bonito y acogedor pueblo, cuyos techos entrelazados de paraguas de colores y atrapasueños de ganchillo, ofrecen una sombra más que agradable.  

 

                                                                                                                        

Otro viaje encantador fue conocer Miranda de Douro. Desde sus múltiples miradores podíamos disfrutar de un paisaje impactante por su orografía y vegetación, pisando Portugal y mirando al frente a España. Dos países hermanos, unidos y cercanos, tan solo separados por el agua que sentíamos fluir bajo nuestros pies y que seguiría su camino hasta llegar a Oporto.

 

                  De izquierda a derecha: Manual Capote, Rose Michelle Bensadon, AntonioManuel Magalhaes, Glaudia,Giovanni Giardina, József Kosárka y Yolanda Hidalgo en MIranda de Douro.

 

Lo mejor, los buenos momentos que hemos vivido todos juntos, los catadores y la organización. Han sido días que te llevas en el corazón.

Un fuerte abrazo todos.

Yolanda Hidalgo

El arte de la Venencia

El arte de la Venencia

Es mágico el momento que se respira cuando la venencia entra en escena con el vino de Jerez. Con pose elegante y torera, como un experto equilibrista, llena el catavino. Esa conexión se da entre la venencia, la persona y el catavino. Todo se convierte en un momento único y termina escuchándose el romper del vino en el catavino jerezano de forma alegre y viva.

Hoy os quiero enseñar y también animaros a que conozcáis la Venencia, una de los instrumentos más antiguos en el Marco de Jerez y de Montilla Moriles que da nombre a un oficio también, el venenciador. Existiendo de  hecho en Sanlúcar una versión más rudimentaria de venencia que ha dado lugar a la expresión típicamente sanluqueña de la “caña de vino”. Más detalles en el vídeo.

 

 

 

Gracias por estar al otros lado,

Yolanda Hidalgo

ACINIPO

ACINIPO

 
 La vida se soporta,

tan doliente y tan corta,
solamente por eso….
por sorber el vino de su beso.
En ella está la lira,
y en ella está la rosa

¿Cómo describir las muchas sensaciones que Acinipo me ha regalado en innumerables ocasiones? Sentada bajo la sequoia sempervirens que hay en el jardín de la Finca Sanguijuela, el sol pasa tímidamente por sus ramas centenarias;  llegan hasta mí. Se respira un aire limpio de aromas balsámicos de resina de los árboles que hay alrededor; el suave romero también hace acto de presencia recordándome un paseo por la sierra una tarde fría de invierno. Doy un pequeño sorbo a la copa; suave y sedoso entra en mi boca, sintiendo a su vez la vida que hay en su interior. Saboreo su espíritu alegre por su equilibrada acidez; elegancia en boca con un sello tan personal que sólo Federico Schatz consigue con sus barricas.   

 

Pionero en la agricultura ecológica- biodinámica en Andalucía, sabe entender el apego a la tierra, el cultivo respetuoso con la menos intervención posible, aprovechando al máximo las características de la Finca Sanguijuela. Con el pasado como referente y sensible al poso arraigado de la historia, tanto de la viña como de quienes están unidos a ella;   extrae los matices y aderezos que la tierra le brinda en un lenta pero intensa, relación con el entorno, personal y natural.
 
 
Imagen de Bodegas Schatz

De su Alemania natal, Federico trajo una variedad inédita en España (la “Lemberger”) que se cultivaba en algunas zonas de Alemania, Austria y Hungría. Un vino muy original debido a que es la única bodega en España que tiene un “monovarietal” de Lemberger. Pero Acipino no es sólo un vino, también es una ciudad con mucha historia. A pocos kilómetros de la Finca Sanguijuela donde se elabora, existe un yacimiento arqueológico muy importante. Los restos más antiguos se remontan al Neolítico, teniendo continuidad con la Edad de Cobre y del Bronce, aunque fue en la época romana cuando vivió su mayor esplendor en el siglo I d.C.
 
 
Imagen cogida de archivo: Yacimiento de Acinipo (Ronda)

En el periodo romano donde Ronda era conocida como Arunda, se desarrolla una gran actividad económica en torno a la ciudad de Acinipo. Prueba de ello son las monedas encontradas, en las que, curiosamente, se puede ver acuñada un racimo de vid. Esta intensa actividad comercial decae a lo largo del  Siglo III y en el siglo VI mudando este núcleo de población a Arunda, la actual Ronda.
 
 
 
Llama la atención que Acinipo se conozca también como “Ronda la Vieja”por ser considerado como antiguo asentamiento de esta ciudad; cuando en realidad, ambas ciudades coexistieron en el tiempo. Y como en otras zonas de Europa, también se vio afectada por la entrada de la filoxera en los años 1878, desapareciendo en parte la vitivinicultura. Durante este tiempo la tierra de vino de Acinipo permaneció dormida hasta septiembre de 1982, donde un aventurero y emprendedor Federico Schatz, llegó a Ronda; encontrándose las condiciones adecuadas en la Finca la Sanguijuela para llevar a cabo su proyecto de una bodega familiar.

 La finca ya contaba con una pequeña viña, así que prácticamente fue llegar y ponerse manos a la obra, sacando ese mismo año su primer vino. La experiencia sirvió para comprobar que, a pesar de la antigüedad de las cepas, la calidad no era la esperada; empezando así una ardua tarea que duraría desde 1982 hasta 1995. Ensayando con variedades y portainjertos para encontrar los seis tesoros Schatz. Iniciativa a la que se unió en los años 90 nada menos que el  príncipe Alfonso de Honhelohe. Toda una aventura ya que a pesar de la historia vitivinícola de Acinipo, en aquel momento Ronda no era una zona apta para plantar viña.

Imagen de  Bodegas Schatz


Trece años después saca su primer vino al mercado, fruto de mucho trabajo y lucha con la parte administrativa de la Junta de agricultura de Andalucía. Como la finca contaba con una pequeña viña fue más o menos fácil conseguir los derechos históricos de plantación, pero no fue sencillo conseguir un registro como “Bodega de Elaboración Artesanal” porque en aquel momento, en los años 80, no existía un registro que recogiera esa figura.   Al final, después de mucho insistir, consiguió que la bodega Schatz quedará registrada como “Bodega no catalogada”.

 
Imagen de  Bodegas Schatz: diseño de etiqueta nueva de Acinipo
 
No me canso de seguir escuchando y aprendiendo de alguien como Federico, de todo el trabajo realizado estos años y del camino que ha abierto en la vitivinicultura ecológica, el gran labor que tienen sus palabras.

Este año “Acinipo hace 20 años de su andadura”, el buque insignia de la bodega, uno de los seis tesoros a los que en algún momento le dedicaremos su debida atención. Por cierto, Schatz significa “tesoro”, como las joyas o los botines de los grandes piratas que están en el fondo del mar. 

Imagen de  Bodegas Schatz
Aquí os dejo el enlace de la bodega,
http://www.f-schatz.com/

       Yolanda Hidalgo
(Ydalgo Asesoría Enológica)

Más información sobre el mundo el vino en  Ydalgo Asesoría Enológica

Lágrimas

Lágrimas

 
“ Si alguien pretende hacer útil sus lágrimas, dejará de llorar….Yo me acordaba de un día en que mi padre me había reñido y castigado no sabía ya por qué y en qué, llorando apoyada contra la pared de un patio, quise llenar de lágrimas una campanilla azul que corté de una enredadera. Así, pensaba podrían ver juntas todo mi llanto. Pero lo malo fue que dejé de llorar en cuanto me propuse llorar más y contabilizarlo”
 
                                                                                    Antonio Gala, La Pasión Turca

El vino también llora y sus lágrimas son un misterio. Si cogéis la copa y la agitáis suavemente de derecha a izquierda, de manera que el vino impregne sus paredes y las humedezca, aparecerán. Hay que tener paciencia y dejar la copa tranquila. Algunos vino son tímidos y les cuesta expresar sus emociones. Unos segundos y empezará a “llorar” como las gotas de lluvia en el cristal de una ventana. Algunas, se deslizan lentamente, pero las hay que se suicidan y se entregan enseguida al vino que las espera abajo. Las hay con color en los vinos tintos potentes, como la Malbec,  “lágrimas de sangre” o de pasión por su color.
 
¡Y todo es química!, reacciones físico –químicas que tiene lugar en el vino.  Básicamente, es debido a la diferente velocidad de evaporación del agua y del alcohol que tiene lugar en la pared interior de la copa. El alcohol, siendo más volátil, se evapora más rápidamente que el agua, quedando el agua en mayor proporción en las paredes de la copa. La evaporación es más rápida en el borde superior, siendo  ahí mayor la concentración en agua y también la tensión superficial. El vino que queda ahora en la copa está empobrecido en alcohol y terminan uniéndose las moléculas de agua que se deslizan por el interior.

Y como nosotros mismos, los vinos tampoco lloran igual: los hay con diferente espesor de la lágrima, longitud, distancia entre ellas, su velocidad de caída por el cristal y hasta el tiempo de permanencia. A mayor graduación alcohólica, más cantidad de lágrima. Pero, también intervienen otros componentes del vino como el glicerol, los minerales, y los azúcares residuales. 
 
El glicerol es un tipo de alcohol producido durante la fermentación, aunque hay variedades de uva que ya  tienen glicerina antes de la fermentación, haciendo que estos vinos sean más ricos en glicerina y por lo tanto, más untuosos. Los azúcares residuales son los que quedan después de la fermentación y por último, los minerales son los propios de la uva donde el tipo de suelo es muy importante. Todos los vinos tienen agua y alcohol, elementos fundamentales para las lágrimas y dependiendo del viñedo, la variedad  y el proceso de elaboración, tendremos vinos más o menos “llorones”, con muchas lágrimas, como las que aparecen en esta canción de José José.

Pulse para escuchar canción
 

          Yolanda Hidalgo
(Ydalgo Asesoría Enológica)

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Enólogo: Bota, bata, corbata o tacones

Enólogo: Bota, bata, corbata o tacones

Yolanda Hidalgo (enóloga) en la Bodegas Joaquín Fernández en Ronda

 
Este, mi primer artículo, va dedicado a Nerea Pérez, joven enóloga que murió al caer en un depósito de vino, posiblemente a causa de un desmayo por el carbónico de la fermentación.http://www.infobierzo.com/fallece-una-joven-en-salas-de-los-barrios-tras-caerse-al-interior-de-un-deposito-de-vino/128349/
La noticia de Nerea me lleno de conmoción y dolor. Muchas veces no somos conscientes de los riesgos reales que entraña esta profesión, especialmente en vendimia, cuando las jornadas son inacabables. En vendimia uno se juega todo el año.
 
Os preguntaréis qué hacemos los enólogos. Hay gente que me dice “Bonita profesión a la que te dedicas. Me encanta el vino!”. Otros me dicen “¡Qué bien!, ¡todo el día bebiendo vino!”
 
Nuestro trabajo es desconocido -desde mi punto de vista- y sólo se ve de ella el lado romántico y glamuroso, que también lo tiene. Un amigo enólogo me dijo un día: “Yolanda, hay que ser enólogo de bata, bota y corbata”; en mi caso de tacones altos. Y es así. El trabajo de enólogo abarca un abanico tan amplio…
 
Nuestro trabajo empieza en la viña; la base de nuestros vinos está ahí. Uno de los trabajos más importantes es, sin duda, la poda, donde empieza la cosecha. Nos pateamos la viña de arriba abajo, sobre todo en los meses de abril a septiembre. Te levantas por la mañana y lo primero que haces es ver el cielo y la página de aemet: ¿Lloverá hoy? ¿Qué humedad habrá en la viña? ¿Habrá que tratar? Miramos las hojas, los racimos en su crecimiento buscando algún indicio de oidiomildium, ácaros, plagas o enfermedades que hacen que la calidad de nuestros vinos baje.  Y esperamos nerviosos el momento de comenzar la vendimia.
Con las botas llenas de polvo y barro llegas a la bodega y te pones la bata blanca. Revisas los partes de trabajo que dejaste el día anterior. Trasiegos, filtraciones, estabilización, tratamientos de clarificación, barricas… Todos los trabajos hasta tener el vino listo para embotellar.
Pero no todo es vino. También tenemos que hacer otras tareas que a la mayor parte de los enólogos nos gusta muy poco, como a todo el mundo, que es la parte de papeles: libros de agricultura, consejo regulador, inspecciones, calidad-trazabilidad, auditorias…
 
Además de la viña y la bodega nos abrimos a otros espacios. Tenemos una parte social que resulta de la mayor trascendencia, de la que depende que el vino elaborado disponga de la recepción y distribución que merece. Una labor que, personalmente, me gusta y enriquece. Disfruto dando a  conocer a la gente los vinos que elaboramos en catas, ferias y eventos. No hay nadie mejor para ilustrar sobre un vino que el propio enólogo que lo elabora.
 
Y llegamos a la fase final, en el momento en el que los consumidores, la gente, prueba tu vino y… ¡Que ilusión hace el que una persona que acabas de conocer y no sabe que eres tú el que elabora el vino que se está bebiendo y te comenta: “¡me encanta!”. Te sorprende el escuchar, en un momento dado, así, por casualidad, la marca de un vino que tú elaboras y escuchas algún elogio… ¡Ay!, ,eso te llena de orgullo y de una enorme satisfacción. Es lo que realmente anima a seguir adelante.
Pero no os sorprendáis si un día estáis con un enólogo y, de pronto, se pide una cerveza. Creed que resulta de lo más normal.
 

           Yolanda Hidalgo
(Ydalgo Asesoría Enológica)

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